Hoy por hoy, la construcción de verdaderas alianzas “win to win” , entre el Estado venezolano y los terceros operadores sigue siendo una tarea cuesta arriba. No por falta de recursos, talento o experiencia técnica, sino por un diseño jurídico-laboral profundamente desequilibrado . Desde la óptica de la Ley Orgánica de Hidrocarburos vigente y la Ley Orgánica del Trabajo Venezolana, el problema no es ideológico en abstracto, sino económico y jurídico: Venezuela opera bajo un modelo estatista de inspiración socialista, mientras que el negocio petrolero internacional se rige por reglas capitalistas, contractuales y de riesgo controlado. La colisión entre ambos modelos es frontal. Todavía están frescos en la memoria los famosos reposeros , que al mudarse a otros países enfrentan la dura realidad corporativa: solo se pagan horas trabajadas. En el sistema norteamericano, las huelgas no se manejan desde la ideología , sino desde un marco jurídico técnico, previsible y ...