Riqueza sin custodios
Hay advertencias antiguas que sobreviven al paso de los siglos porque describen realidades humanas permanentes. Una de ellas aparece en el libro de Proverbios: “Sé diligente en conocer el estado de tus ovejas… porque las riquezas no duran para siempre.” La frase parece simple, pero encierra un principio profundo de administración, responsabilidad y liderazgo. Ninguna riqueza —personal, institucional o nacional— sobrevive si no existe preparación para custodiarla. El problema de Venezuela nunca fue la falta de recursos. Muy por el contrario, pocas naciones han sido tan favorecidas por la geografía y la naturaleza. Petróleo, gas, minerales estratégicos, tierras fértiles, agua abundante y una ubicación privilegiada en el continente americano colocaron al país entre los territorios con mayor potencial de prosperidad del mundo. Sin embargo, la historia reciente demuestra una verdad incómoda: la abundancia sin custodia responsable termina convirtiéndose en ruina. Durante décadas,...